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Dialogos de cuarentena // Tres batallas en una: Todas declaradas por EE.UU.

Lunes, 25 Mayo 2020 13:43

(adnmarcospaz // Iván Padilla Bravo // Ilustración: Iván Lira // Caracas).-- Si nos ponemos a cuantificar esto de las batallas del imperio yanqui-sionista en su afán por acabar con Venezuela, quizás no logremos ser precisos.  Sin embargo, tomemos como punto de referencia la pandemia del Coronavirus que, para efectos de la presente reflexión,

es la batalla que da contexto global a otras tres que han ocurrido en Venezuela mientras estamos en la trinchera de una cuarentena, por la que hemos optado en contribución a la defensa de la humanidad.

El intento de invasión ordenado por Donald Trump y ejecutado por mercenarios entrenados en territorio colombiano y con la obediente anuencia de Iván Duque -narcopresidente de ese país- es una de las batallas militares de carácter insurreccional, cuyos objetivos principales eran la captura, secuestro y asesinato del presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro.

La segunda batalla a la que haremos referencia, es una que todavía pudiera estar en desarrollo y que pretendió bloquear el ingreso a nuestro país de embarcaciones comerciales provenientes del hermano país de Irán, cargadas con gasolina e insumos químicos para el proceso de refinamiento de ese combustible, en nuestro propio país.

La tercera, es la batalla mediática desatada a través de la transnacional de comunicación, conocida por sus siglas AT&T y que venía operando desde hace unos 20 años como presentadora de servicios satélites de televisión e identificada públicamente como Directv.

Las mencionadas batallas, libradas en resistencia y defensa integral de la Patria por el Poder Popular Organizado, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y otros componentes del Estado venezolano, bajo la voz de mando de nuestro Comandante en Jefe Nicolás Maduro, han resultado con saldos a favor de nuestras fuerzas revolucionarias, sin que ello implique cantar victorias ya que faltan muchos y muy diversos combates para la derrota definitiva del imperio agresor.

Yo quiero centrarme en responder muy brevemente y a manera de conclusión -a solicitud de una compañera revolucionaria y analista política- quien me ha preguntado, de manera muy puntual, si los alcances de las acciones de AT&T al suspender masivamente la señal de televisión que venía siendo distribuida como servicio comercial tarifada a través de Directv. Ella me preguntó, como buscando los alcances de esa agresión comunicacional, informativa y de entretenimiento, cómo afecta la misma al programa del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC, por sus siglas en Venezuela), llamado TvTodasadentro y que me honro en conducir cada semana.

Para referirme a este tema (aunque también, por extensión, a todas las batallas que he mencionado como abreboca), lo primero que quiero recordar es que, en la guerra, las noticias se mueven a la velocidad de los proyectiles y que «trinchera abandonada es trinchera tomada» por el otro bando en conflagración.

Estamos en una guerra, pese a que Venezuela jamás la ha deseado, pues este pueblo es amante y defensor radical de la paz. Las batallas que nos ha tocado librar y ganar en las últimas dos décadas, son producto de nuestras convicciones bolivarianas, de nuestro patriotismo y de nuestro deseo de vencer en la construcción de una sociedad totalmente nueva y socialista.

Esta, de Directv, es una batalla más, cuyo desarrollo lo estamos viendo correr con la velocidad noticiosa de los proyectiles a los que aludía al comienzo.   AT&T toma la determinación de no pelear con sus amos ni enemistarse con Tump, el gobernante gringo de este momento.

A tal efecto, decide abandonar la «trinchera» que le tocaba defender desde Venezuela, deja en la calle a trabajadoras y trabajadores de la empresa -por cierto, violando las leyes venezolanas y el decreto vigente de inamovilidad laboral- suspende «sin aviso ni protesto» el servicio que, por contrato, están obligados a prestar al 44 por ciento de la población total de suscriptores que ellos atienden en los 20 años de presencia en nuestro país. Arrebatan, de un plumazo, el derecho a la información y el entretenimiento que ellos mismos se habían comprometido a vehicular en contratos privados con sus clientes.

La población directamente afectada, estupefacta, expresa de diversos modos su inconformidad y protesta, exigiendo la restitución de los servicios arrebatados abrúptamente. El Estado venezolano reacciona y, a través del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) emite un fallo que obliga, a la transnacional Directv, restituir de inmediato el servicio, para lo cual le da un plazo de 24 horas cuyo término quedaba establecido para el pasado sábado 23 de mayo. Sumado a eso, se pronuncia en favor de las trabajadoras y trabajadores cuyos derechos laborales fueron violentados y se ordena la reincorporación inmediata de ellos a sus puestos de desempeño, según las contrataciones de trabajo que habían sido establecidos «intuito personae».

En fin, con relación a la situación generada por AT&T y su distribución privada de señal televisiva en Venezuela, creo que sería sumamente exagerado y pretencioso el llegar a pensar que los amos del mundo y las transnacionales que «obedecen» al gobierno que preside en EEUU Donald Trump, la cogieron con el programa de las culturas en Venezuela, TvTodasadentro, el cual se transmite a las seis de la mañana de cada sábado, a través del canal prestador de servicios, del Estado venezolano, conocido e identificado como Venezolana de Televisión (VTV, canal 8).

Lo que sí queda claro con este caso es que la aplicación del nuevo bloqueo imperialista, ordenado desde la Casa Blanca por Donald Trump, esta vez en el campo de las comunicaciones, está diseñado -como en los demás casos de sus denominadas «sanciones»- para acabar con el presidente Nicolás Maduro, con el Gobierno que constitucionalmente encabeza y con la Revolución Bolivariana, como totalidad transformadora en nuestro país.

Los sectores más conservadores, ultraderechistas y hasta golpistas que beligeran constantemente en contra de Venezuela, han comprobado -una vez más- que este ataque guerrerista para «sancionar a Maduro», les afecta directamente a ellos (tal como ha currido también al dejar sin gasolina a todo el país y no únicamente a Maduro y un puñado de chavistas) en sus ganas de ver televisión, de estar «informados», o al menos creérselo, y de estar «entretenidos». O, lo que es lo mismo, que las «sanciones» no son únicamente contra ese minúsculo número de chavistas, defensores del «Gobierno de Maduro» que se les ocurre ver TvTodasadentro cada sábado, sino que son en contra de todo el pueblo venezolano y de quienes en este país habitan.

Las tres batallas a las que hemos hecho referencia acá, al igual que todos los ataques y las expresiones multifactoriales de la guerra imperialista, ordenada por los amos del mundo, en contra del pueblo de Venezuela, no discriminan ni escogen hacia donde disparan. Simplemente, atacan, quieren apoderarse de nuestro gentilicio y todas nuestras riquezas. ¡Atentos, la guerra sigue en escena!

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