Clima

Unable to get weather data from wunderground.com

youtubetwitterpinterestrssfacebook

Domingo, 12 de Julio de  2020 17:28
calendario

Julio

12

Domingo

ANTICIPO
ADN - Agencia de Datos y Noticias de Marcos Paz: Sistema Municipal de Medios y Contenidos Públicos - Belgrano 2187 - Marcos Paz - Buenos Aires - (0220) 477 4371 TV PUBLICA DE MARCOS PAZ: Seguinos en Facebook TV Pública Marcos Paz RADIO PÚBLICA DE MARCOS PAZ - FM 90.7: La Mañana Con Vos. Lunes a Viernes de 9 a 13 hs. Seguila a través de www.radiopublica.marcospaz.gov.ar 
Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

El tiempo en que la frontera colombiana de Cúcuta se volvió Macondo

Sábado, 21 Marzo 2020 07:48

(adnmarcospaz // Earle Herrera / Caracas).-- El siguiente escrito es del intelectual venezolano Earle Herrera, quien además es diputado bolivariano en la Asamblea Nacional. Herrera es conocido por ser miembro de la corriente de poetas y narradores que cultivan el humor dentro dentro de su prosa periodística en el país caribeño

Resultado de imagen de earle herreraEl autor.
Macondo, el mítico pueblo de _Cien años de soledad,_ no es Aracataca, cuna de Gabriel García Márquez, sino Cúcuta, ciudad fronteriza donde ocurren cosas prodigiosas. De allí es Fermina Daza, la enamorada imposible de _El amor en los tiempos del cólera_ . También se ha de corregir que su platónico Florentino Arizo no era colombiano sino venezolano, quien habría de expirar en el lujurioso hotel Penélope, entre sudores, espasmos, coitos dignos del coronel Aureliano Buendía y burundanga puyada con excremento de mariposas amarillas.

Este coronel Buendía libró 32 revoluciones y las perdió todas. Una de ellas, muchos años después, recibió el nombre de “Batalla de los puentes”, bajo la cámara taumatúrgica de Carlos Azpurúa, avecinado de este lado del Arauca vibrador. Fue una gesta al mejor estilo del Gabo, con un concierto internacional, gandolas enviadas por el imperio y la presencia in situ de tres presidentes suramericanos, más un senador del Congreso de EEUU. También estuvieron allí las almas de Pablo Escobar y el jefe paraco Carlos Castaño, qepd.

Si no se precisa el origen macondiano de la vecina Cúcuta, los historiadores de mañana no podrán entender la riña que agitó toda Colombia bajo la pandemia del coronavirus, vea. El gobierno cachaco se negaba a hablar con el constitucional de Venezuela, presidido por Nicolás Maduro, a quien la derecha venezolana acusaba de ser paisano, casi primo, de Mauricio Babilonia. “Al que reconocemos es a Guaidó”, ripostaban los duendes de Duque. La prensa bogotana le apremiaba que “Guaidó no tiene ningún poder, no maneja ni un termómetro y la pandemia avanza”.

Bosé y Juanes, Vives y Montaner, seguían graznando más allá. Penumbras libidinosas caían sobre el hotel Penélope. Los estertores del placer y la muerte convulsionaban a Florentino Arizo, sumergido en el vaho del sexo transfronterizo y la burundanga rastrojera. En el Palacio de Nariño esperaban órdenes de Washington, como aguardaron en Macondo las de la United Fruit Company. Pero la profiláctica terquedad de Maduro, con la mediación de la OMS, logró que Duque y su gobierno aceptaran coordinar con nuestras legítimas autoridades sanitarias. Este hecho, para decirlo con el Gabo, dio a los enfermos de ambos lados de la frontera una segunda oportunidad sobre la tierra.

El Día

Suscribirse a Noticias

Suscríbase a nuestro boletín de noticias para recibir un resumen todas las tardes en su casilla de correo
captcha