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6 de diciembre de 1866 - Rebelión del general Felipe Varela contra el gobierno de Bartolomé Mitre en Argentina.

Viernes, 06 Diciembre 2019 08:20

MANIFIESTO DE VARELA

¡ARGENTINOS! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el General Mitre, gobernador de Buenos Aires.
La más bella y perfecta Carta Constitucional democrática republicana federal, que los valientes entrerrianos dieron a costa de su sangre preciosa, venciendo en Caseros al centralismo odioso de los espurios hijos de la culta Buenos Aires, ha sido violada y mutilada desde el año sesenta y uno hasta hoy, por Mitre y su círculo de esbirros.
El Pabellón de Mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre -orgullosa autonomía política del partido rebelde- ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuti, Curuzú y Curupaití.
Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones de fuertes, y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda, lacrimando juró respetarla.
COMPATRIOTAS: desde que aquel, usurpó el gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del Gobierno Mitre.
Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio, Sarmiento, Sandez, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios oficiales dignos de Mitre.
Empero, basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón y sin conciencia. Cincuenta mil víctimas hermanas, sacrificadas sin causa justificable, dan testimonio flagrante de la triste o insoportable situación que atravesamos, y que es tiempo ya de contener.
¡VALIENTES ENTRERRIANOS! Vuestros hermanos de causa en las demás provincias, os saludan en marcha al campo de la gloria, donde os esperan. Vuestro ilustre jefe y compañero de armas el magnánimo Capitán General Urquiza, os acompañará y bajo sus órdenes venceremos todos una vez más a los enemigos de la causa nacional.
A él y a vosotros obliga concluir la grande obra que principiasteis en Caseros, de cuya memorable jornada surgió nuestra redención política, consignada en las páginas de nuestra hermosa Constitución que en aquel campo de honor escribisteis con vuestra sangre.
¡ARGENTINOS TODOS! ¡Llegó el día de mejor porvenir para la Patria! A vosotros cumple ahora el noble esfuerzo de levantar del suelo ensangrentado el Pabellón de Belgrano, para enarbolarlo gloriosamente sobre las cabezas de nuestros liberticidas enemigos!
COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS! ¡Es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos!
¡ABAJO los infractores de la ley! Abajo los traidores a la Patria! Abajo los mercaderes de Cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental!
¡ATRÁS los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente!
¡SOLDADOS FEDERALES! nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás Repúblicas Americanas. ¡¡Ay de aquel que infrinja este programa!!
¡COMPATRIOTAS NACIONALISTAS! el campo de la lid nos mostrará al enemigo; allá os invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.
FELIPE VARELA

MANIFIESTO DE VARELA

¡ARGENTINOS! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el General Mitre, gobernador de Buenos Aires.
La más bella y perfecta Carta Constitucional democrática republicana federal, que los valientes entrerrianos dieron a costa de su sangre preciosa, venciendo en Caseros al centralismo odioso de los espurios hijos de la culta Buenos Aires, ha sido violada y mutilada desde el año sesenta y uno hasta hoy, por Mitre y su círculo de esbirros.
El Pabellón de Mayo que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho, y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre -orgullosa autonomía política del partido rebelde- ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero Bellaco, Tuyuti, Curuzú y Curupaití.
Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones de fuertes, y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño, que después de la derrota de Cepeda, lacrimando juró respetarla.
COMPATRIOTAS: desde que aquel, usurpó el gobierno de la Nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño, es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del Gobierno Mitre.
Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a los provincianos, que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los aleves puñales de los degolladores de oficio, Sarmiento, Sandez, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios oficiales dignos de Mitre.
Empero, basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón y sin conciencia. Cincuenta mil víctimas hermanas, sacrificadas sin causa justificable, dan testimonio flagrante de la triste o insoportable situación que atravesamos, y que es tiempo ya de contener.
¡VALIENTES ENTRERRIANOS! Vuestros hermanos de causa en las demás provincias, os saludan en marcha al campo de la gloria, donde os esperan. Vuestro ilustre jefe y compañero de armas el magnánimo Capitán General Urquiza, os acompañará y bajo sus órdenes venceremos todos una vez más a los enemigos de la causa nacional.
A él y a vosotros obliga concluir la grande obra que principiasteis en Caseros, de cuya memorable jornada surgió nuestra redención política, consignada en las páginas de nuestra hermosa Constitución que en aquel campo de honor escribisteis con vuestra sangre.
¡ARGENTINOS TODOS! ¡Llegó el día de mejor porvenir para la Patria! A vosotros cumple ahora el noble esfuerzo de levantar del suelo ensangrentado el Pabellón de Belgrano, para enarbolarlo gloriosamente sobre las cabezas de nuestros liberticidas enemigos!
COMPATRIOTAS: ¡A LAS ARMAS! ¡Es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos!
¡ABAJO los infractores de la ley! Abajo los traidores a la Patria! Abajo los mercaderes de Cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental!
¡ATRÁS los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente!
¡SOLDADOS FEDERALES! nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás Repúblicas Americanas. ¡¡Ay de aquel que infrinja este programa!!
¡COMPATRIOTAS NACIONALISTAS! el campo de la lid nos mostrará al enemigo; allá os invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo.
FELIPE VARELA

Artículos Relacionados en Efemérides

  • 29 de enero de 2.001 - Pinochet es procesado como autor de los crímenes de la "Caravana de la Muerte".

    Días después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, Augusto Pinochet señaló "No habrá piedad con los extremistas". Por eso, al recibir noticias del trato más comedido que algunos comandantes de guarniciones de provincia les daban a los ex dirigentes de la Unidad Popular, decidió aleccionar a estos mandos "blandos" enviando a un Oficial Delegado que lo representaría y actuaría en su nombre. El designado para esto fue el general Sergio Arellano Stark, quien portaba un documento-pasaporte en donde este era nombrado "Oficial Delegado del Comandante en jefe del Ejército y Presidente de la Junta de Gobierno" para "acelerar procesos y uniformar criterios en la administración de justicia" de los prisioneros.
    La Caravana de la Muerte es el nombre que recibió la comitiva del Ejército de Chile, a cargo de Stark, que recorrió el país en 1973, y que por orden de Augusto Pinochet tenía la misión de agilizar y revisar los procesos de los detenidos tras el golpe militar. Esta comitiva torturó y asesinó a un centenar de opositores al régimen militar, durante su paso por varias ciudades del norte y sur de Chile.

    Casos judiciales relacionados con el procesamiento a Pinochet por los crímenes de la “Caravana de la Muerte”

    En el año 1998, el juez español Baltasar Garzón, basándose en las querellas presentadas por Victoria Saavedra y las Mujeres de Calama, entre otras, dentro del caso Caravana de la Muerte investigado por el juez chileno Juan Guzmán Tapia, ordenó la detención de Augusto Pinochet en Londres, bajo los cargos de secuestro y homicidio calificado.
    En junio de 1999, Guzmán Tapia ordenó la detención de cinco oficiales militares retirados - incluido un general - por su participación en la Caravana de la Muerte.
    En marzo de 2006, el juez Víctor Montiglio ordenó el arresto de trece ex oficiales del Ejército por su participación en los asesinatos bajo cargos de homicidio. El 17 de julio de 2006, la Corte Suprema de Chile despojó de su fuero como ex presidente a Pinochet por su implicación en el caso, revirtiendo una resolución anterior. Finalmente, el 28 de noviembre de 2006, el juez Víctor Montiglio por el caso “La caravana de la muerte” ordenó el arresto domiciliario del dictador Pinochet.

  • 27 de enero de 1977 – Recordamos a Miguel Angel Nicolau, sacerdote salesiano, mártir de la solidaridad y de la entrega a la juventud argentina, desaparecido

    Nació en General Pico el 14 de diciembre de 1941. Estudió en el Colegio Domingo Savio de Santa Rosa y en el Colegio Nacional de General Pico. Se trasladó a Bernal, provincia de Buenos Aires, donde cursó como seminarista y se Ordenó sacerdote. Su próximo destino fue la ciudad de San Nicolás y luego Rosario. Militó entre los pescadores de Puerto Aragón y en villas miserias de Rosario, Santa Fe.
    La militancia social y el sacerdocio fueron su vocación que lo condujo al compromiso con los más pobres. También desarrolló una intensa acción pastoral entre los jóvenes. Perteneció a la Orden salesiana y estuvo vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Fue secuestrado en Rosario. No hay precisión sobre la fecha de su desaparición.
    Poco antes de estar en Rosario trabajó entre los pescadores de Puerto Aragón, cerca de San Nicolás. Después del golpe militar de marzo de 1976, y desatada la persecución a los militantes cristianos, en la que murió el obispo Ponce de León, los integrantes del grupo juvenil que lideró Miguel Angel, sufrieron años de cárcel y algunos siguen desaparecidos

  • 24 de enero de 1835 - Los negros malês organizan en Salvador la mayor revolución urbana de Brasil.

    Planeada por líderes que tenían experiencias anteriores de combate, en Africa, de manera general, los malês proponían el fin del catolicismo, religión que les era impuesta, el asesinato y la confiscación de los bienes de todos los blancos y mulatos.
    Al mismo tiempo las autoridades también se organizaron rápidamente, consiguiendo repeler los ataques a los cuarteles de Salvador, poniendo en fuga a los revoltosos. Intentando salir de la ciudad, un grupo de más de 500 revoltosos, entre esclavos y liberados, fue interceptado en la vecindad del cuartel de caballería en Água de Meninos, donde se dieron los combates decisivos, vencidos por las fuerzas oficiales, más numerosas y bien armadas.
    En el enfrentamiento murieron siete integrantes de las tropas oficiales y setenta personas entre los insurgentes. Doscientos ochenta y un, entre esclavos y liberados fueron detenidos en el Fuerte de San Marcelo, y llevados ante los tribunales. Sus condenas variaron, desde la pena de muerte para los cuatro principales líderes, los trabajos forzados, el destierro, y los azotes.
    Entre las pertenencias de los líderes fueron encontrados libros en árabe y oraciones musulmanas.
    En esa época a los africanos les fue prohibida la circulación por las calles, durante las horas de la noche, y practicar sus ceremonias religiosas.
    A pesar de haber sido rápidamente controlada, la Revuelta de los Malês sirvió para demostrar a las autoridades y élites el potencial de contestación y rebelión que significaba el mantener el régimen de esclavitud, amenaza que estuvo siempre presente durante todo el Período Regencial y se extendió durante el Gobierno personal de Pedro II.
    Después de 1835, muchos musulmanes fueron juzgados en tribunales especiales, algunos condenados a muerte. Muchos fueron deportados para África como forma de reducir su influencia entre los negros esclavizados. Los que escaparon a la muerte o a la deportación fueron forzados, para sobrevivir, a mantenerse en la clandestinidad.

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