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Maduro alteró el sueño a la derecha y entusiasmó a la izquierda en México

Miércoles, 05 Diciembre 2018 18:46

(adnmarcospaz // Franco Vielma / México).-- En la toma de posesión del nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la presencia del presidente venezolano Nicolás Maduro fue de todo menos desapercibida.

El ascenso de López Obrador como nuevo hito en la política latinoamericana ha dejado delineado el momento latinoamericano, reafirmando que en política exterior, o se está a favor o se está en contra de la política de cerco a Venezuela. No hay medias tintas.

En México hubo lugar a muestras de desaprobación al presidente chavista que iniciaron temprano el pasado sábado cuando un pequeño grupo de manifestantes, solo algunos de ellos venezolanos, que se concentró en los alrededores del Palacio Legislativo de San Lázaro, en Ciudad de México, para protestar contra la presencia del mandatario venezolano.

“Maduro, asesino” o “Traidor” fueron algunos de los textos que se pudieron leer en las pancartas que los manifestantes alzaron contra el presidente Maduro, uno de los más de 100 representantes de unos 50 países invitados a la toma de posesión de López Obrador.

Resultado de imagen para maduro en mexicoUno de los carteles pegados por la derecha mexicana contra Maduro

La invitación de López Obrador al Presidente venezolano a su toma de posesión fue atacada por la ahora oposición política de México, integrada por partidos y dirigentes de derecha quienes en el marco del saliente gobierno de Enrique Peña Nieto, dieron al traste con la tradicional política exterior de su país que se basó durante décadas en no intervenir en asuntos internos de otros países. La derecha mexicana asumió ahora su posición en el laberinto de intentar aislar a Venezuela y suscribir, mediante su rol en el Grupo de Lima, la política de asedio que Estados Unidos ordenó a sus vasallos regionales.

También ocurrió que el gobernante venezolano Nicolás Maduro fue recibido por gritos de “dictador” por parte de parlamentarios priístas-panistas durante la toma de posesión del progresista López Obrador este sábado en la sede de la Cámara de Diputados de México.

En el interior del Congreso mexicano, legisladores del conservador Partido Acción Nacional (PAN) colgaron una gran pancarta con el texto “Maduro, no eres bienvenido” al inicio de la sesión. Durante el acto de investidura del nuevo presidente mexicano, el cartel fue desplegado ante los asistentes y en protesta por la presencia del líder venezolano.

La presencia de Maduro en el acto había sido defendida días antes por el propio López Obrador, quien recalcó su promesa de campaña de establecer relaciones políticas de “respeto y no intervención en los asuntos internos de otros países”.

Obrador, quien según algunas encuestas es ahora más popular que en el momento de su elección, estaría contando con un 71% de respaldo de los mexicanos. Considerado un político creíble como líder de la izquierda, el mandatario ha irrumpido en su ascenso con un discurso enfocado en desmantelar la institucionalidad corrupta, revertir las asimetrías sociales y restablecer la soberanía de México como principio. Al invitar a Maduro a su toma del cargo, Obrador se ha deslindado de la postura de otros líderes regionales, como Iván Duque de Colombia, quienes siguiendo la directriz de aislar a Venezuela han desconocido al chavismo en ejercicio en el poder.

No obstante pese al bochorno de la bancada, ahora opositora y minoritaria del PAN en el parlamento mexicano, otras fueron las situaciones en el periplo de Maduro en México. López Obrador apareció en video agradeciendo al mandatario venezolano su visita. Posteriormente se dio a conocer la imagen de ambos mandatarios junto a sus esposas en el palacio de gobierno.

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Pero un elemento sobresaliente de la presencia de Maduro fue la reacción espontánea de seguidores de López Obrador. Al ser nombrado Maduro en el acto en el Zócalo de Ciudad de México la multitud rompió en aplausos.

De hecho la llegada de Maduro al Zócalo también generó aplausos entre la multitud que esperaba el inicio del acto. Rompiendo un tanto el protocolo y el control de seguridad, Maduro se detuvo para saludar a la distancia a quienes le aplaudían. La presencia de Maduro colocó en el tapete las contradicciones del momento político latinoamericano enviando varios mensajes.

Para empezar, hace un mal favor a la propia derecha mexicana y a su opinión pública, que hayan concentrado de entrada su oposición a Obrador, estigmatizando a Venezuela y a Maduro, aunque sea público y notorio que la política exterior del gobierno saliente siguió dictámenes de Estados Unidos para tales fines. Los diputados del PAN lucían como la bancada estadounidense en el parlamento en el peor momento de las relaciones entre México y Estados Unidos en décadas.

Además de ello, los niveles de deslegitimación e impopularidad del PAN y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), principales promotores del discurso antichavista en ese país en la campaña presidencial pasada, por el contrario podrían ahora legitimar mediante sus acciones la posición de Maduro y de Venezuela frente a la heterogénea masa que sigue a Obrador, aunque las distancias políticas e ideológicas entre Maduro y Obrador hayan sido claras en la campaña mexicana.

El inicio de la gestión de Obrador ha servido para polarizar posturas en la sociedad mexicana en diversos temas, como el del aeropuerto de Texcoco en el estado de México, ahora cancelado. Obrador ha preferido emplear esos recursos para el bien social y un nuevo proyecto ferroviario al sur de su país, poniendo mano sobre intereses de grandes capitales.

Entonces, la política mexicana podría estar tomando el perfil de que si algo es empleado para atacar a Obrador, entonces será objeto de rechazo.

Por otra parte, la reacción de los apluasos a Maduro por parte de los asistentes en el acto de Obrador, da cuenta de que no es absoluto el poder de los medios de comunicación de masas y demás vehículos de la propaganda con los que se satanizó al mandatario venezolano en los últimos años. Esa población, imbuida en una consistente narrativa antiizquierda durante la última campaña presidencial, fue abordada mediante una semiótica de discurso que intentaba asociar a Obrador con el chavismo por medio de la acción severa de la propaganda sucia y la presentación desproporcionada de la situación económica de Venezuela.

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