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Después del triunfo de López Obrador llegaron las incertidumbres en México

Martes, 03 Julio 2018 17:40

(adnmarcospaz//ALBINSON LINARES y MARINA FRANCO. Ciudad de México) .-- El equipo que trabajó para cambiar la historia de la izquierda mexicana y la llevó al poder no se creía la victoria.  Reunidos en el hotel Hilton del centro de la capital poco después del cierre de las casillas de votación a las 20:00, los seguidores y asesores de AMLO desbordaban entusiasmo esta vez, ganar.

Y lo hicieron de manera contundente. López Obrador llegará a la presidencia mexicana el 1 de diciembre con el mandato más amplio que haya recibido cualquier candidato desde 1982. De hecho, será el primero de la época democrática del país —desde 1994, cuando empezó a haber verdadera competencia en las urnas— que consigue el respaldo de más del 50 por ciento de los votantes.

No fue el único de su coalición (Juntos Haremos Historia) en lograr un hito así. Un día después de la elección, el conteo oficial ya arroja que la física e ingeniera ambiental Claudia Sheinbaum será la primera jefa de Gobierno electa en la historia de Ciudad de México con casi el 47 por ciento del voto capitalino, más de quince puntos por encima de su rival más cercana. La ola morenista se extiende por todo el país: de las nueve gubernaturas disputadas consiguieron cinco, incluyendo la capital; además, tendrán mayoría en la Cámara de Diputados y también en el Senado.

“La izquierda ha esperado esto toda la vida”, dijo Gerardo Esquivel, un prestigioso economista de 52 años que asesoró a López Obrador durante la campaña. “La gente empezó a considerarlo como una alternativa viable, no tanto como un reflejo de enojo o hastío, sino como una expectativa de optimismo”.

“Estoy emocionadísimo, pero también reconozco que hay un fuerte reto, por la expectativa que hay hacia el personaje”, dijo Eckert Baca, un empresario de 33 años durante los primeros festejos en el Ángel de la Independencia, el monumento donde suelen congregarse los mexicanos para celebraciones. “Como ciudadano yo no dejaré de ser crítico hacia su gobierno: justo porque voté por él soy de los que más le va a exigir”.

La lista de promesas es larga y los problemas que ayudaron a impulsar semejante triunfo —corrupción, inseguridad, violencia y desigualdad— abundan. Aunque los resultados son muy favorables para el futuro gobierno de AMLO, la oposición no desapareció… por completo.

Si aún existen lecturas múltiples sobre el triunfo de López Obrador, el veredicto sobre el gran perdedor de las elecciones es casi unánime: el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) quedó diezmado. La fuerza que por más de setenta años controló todos los aspectos de la política del país apenas si alcanzó el 18 por ciento del voto en la elección presidencial y ahora será una lejana tercera fuerza en el Congreso; la derrota fue tan aplastante que, en un hecho inédito para la política mexicana, el candidato José Antonio Meade tardó menos de media hora tras el cierre de casillas para reconocer que no había ganado, cuando aún no había ni asomo de los datos oficiales.

Sin embargo, la otra gran fuerza en la competencia electoral, la coalición Por México al Frente compuesta por el Partido Acción Nacional, de centroderecha; el PRD —por décadas el partido de izquierda por excelencia y con el cual AMLO se postuló en las dos ocasiones pasadas— y el centrista Movimiento Ciudadano —que se hizo con una gubernatura, en Jalisco—, quedó en segundo lugar y su reacción respecto de los logros morenistas no fue tan inmediata.

Cuando cerraron las casillas en casi todo el país, y aún faltaban dos horas para que terminara la votación en el este mexicano, los representantes del Frente salieron a dar una conferencia de prensa en la que se anunciaron ganadores de cinco gobiernos estatales y hasta dijeron que en Ciudad de México llevaban una ventaja de dos puntos.

Ricardo Anaya dijo que el Frente buscará ser la oposición "firme, institucional y democrática" cuando disienta con la agenda de López Obrador. “¿Y esa por qué la cantó?”, se le escapó a un funcionario en la casa de campaña durante el anuncio del dirigente panista, Damián Zepeda, sobre la capital. Así fue toda la noche: los miembros de campaña no pudieron evitar miradas consternadas; había caras largas desde un inicio y operadores con gafetes que presumían un “acceso total” se la pasaban susurrando. En cuanto Meade (de la coalición Todos por México) dio su discurso, varios trabajadores jóvenes de la campaña soltaron en llanto: ya no había cómo postergar el reconocimiento de la derrota por parte de Anaya.

Pero cuando el candidato salió a reconocer el triunfo de AMLO, casi una hora después del cierre de las casillas, fue enfático: “Vamos a seguir luchando. Defenderemos todos y cada uno de los triunfos donde la gente nos dio mandato y seremos contrapeso en el legislativo”, dijo.

“Aquí estaremos para ser la resistencia y la oposición consolidada”, dijo Lucía Riojas, de 29 años, quien empezó la contienda como aspirante independiente a la jefatura de Gobierno de la capital y la terminó como candidata plurinominal del Frente a la Cámara de Diputados.

Pese al hartazgo que impulsó el impresionante caudal de votos considerados antisistema a favor de Juntos Haremos Historia, otras fuerzas populares en el país no lograron despuntar, particularmente aquellos que participaron por primera vez en una elección federal con la modalidad de candidatos independientes (esta figura existe apenas desde 2015, cuando solo se usó para votos locales).

Pedro Kumamoto, joven fundador del movimiento Wikipolítica, se quedó a tan solo uno por ciento de pasar del Congreso local del estado de Jalisco al Senado mexicano. “Reconocemos lo que hemos construido”, dijo el joven en un mensaje el lunes. Pero agregó: “Ya no vamos a soltarnos. Ya somos un bosque”, en referencia al símbolo de su fuerza, un árbol.

Manuel Clouthier, desde hace tiempo un político respetado en el noroeste mexicano (su padre fue también un histórico líder panista a quien Anaya hizo referencia en su discurso y Tatiana, una de sus hermanas, fue la directora de campaña de AMLO), tampoco logró la curul que buscaba como independiente.

Al iniciar la jornada electoral del domingo, la insatisfacción política podía respirarse en el pueblo de Tepatepec, ubicado a 130 kilómetros al norte de Ciudad de México. “En cada nivel del gobierno ellos nos han robado todo, han vivido del dinero público y de sus carreras políticas, y la gente está furiosa porque no han hecho nada por nosotros”, dijo Vicente Morales, dueño de un taller de reparación eléctrica que se hizo eco del voto contra el monopolio político del PRI. “Es hora de que se vayan a casa”.

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