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Gobierno brasileño amenazado por el precio de los combustibles

Miércoles, 13 Junio 2018 16:57

(adnmarcoapaz//Mario Osava1).--- Un camionero descansa mientras participa en el bloqueo de decenas de vehículos de carga de la Vía Dutra, la principal carretera de Brasil, que une Río de Janeiro y São Paulo.

La huelga de camiones iniciada el 21 de mayo, proseguía el viernes 25 pese a las amenazas de represión policial y los acuerdos alcanzados con el gobierno por algunos de sus dirigentes. Crédito: Tânia Rêgo/Agência Brasil Subir los precios de los combustibles, aunque sea solo para reducir los subsidios para controlar su valor, puede desestabilizar a gobiernos muy sólidos y resultar fatal para aquellos tambaleantes como el de Michel Temer, en Brasil.

La huelga de camioneros que comenzó en el país el lunes 21 forzó al gobierno de Brasilia a contrariar su política en el tema y bajar el precio del diesel y reducir los impuestos a otros combustibles, a cambio tan solo de una “tregua de 15 días” en el paro, que ya provocó el desabastecimiento de alimentos y otros productos en muchas ciudades.

Pese al “acuerdo” suscrito con alegados líderes del movimiento, la mayoría de los camiones siguieran inmovilizados y los huelguistas rechazan los términos pactaos y mantienen bloqueadas las principales carreteras del país. El sector se divide en varias organizaciones sindicales y grupos de trabajadores de los vehículos de carga.

La reacción del presidente Temer, al finalizar el viernes 25, fue anunciar la movilización de “fuerzas federales”, conjunto de policías del gobierno central y de los estados brasileños, para restablecer el transporte y reprimir los camioneros “radicales” que incumplan el acuerdo.

La confrontación parece inevitable y puede ahondar la desmoralización de un gobierno debilitado por numerosas denuncias de corrupción contra el presidente y sus ministros más allegados, por un rechazo popular sin precedentes y el acercamiento de las elecciones presidenciales y legislativas de octubre. La interrupción del transporte suele ser muy impopular, pero en esta ocasión, el contexto político brasileño está proporcionando a los camioneros, al menos hasta ahora, un respaldo inusual de la población.

“Nos afectan, pero los apoyamos”, dijeron a IPS numerosos trabajadores del comercio y de las estaciones de gasolina, dos de los sectores más perjudicados por el desabastecimiento que se extiende por todo el Brasil. “Nunca he visto nada parecido en mis 10 años de trabajo con combustibles”, destacó Gioney Gomes da Silva, gerente de una gasolinera en Laranjeiras, un barrio céntrico de Río de Janeiro.

“la gasolina y el etanol se acabaron a las 20 horas del jueves. Teníamos completos los siete depósitos de 15.000 litros cada uno, que llenamos antes de la huelga ante los rumores”, informó. Casi todas las gasolineras de grandes metrópolis brasileñas, como Río de Janeiro y São Paulo, quedaron sin combustibles desde miércoles 23 o jueves 24, con excepción del diesel, el origen del conflicto, consumido principalmente por los camiones.

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