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Por primera vez Mujer Política Negra ocupa vicepresidencia en un país latinoamericano

Miércoles, 16 Mayo 2018 15:06

(adnmarcospaz).-- Cuando Epsy Campbell supo que sería la primera mujer negra en llegar a la vicepresidencia de Costa Rica sintió una nostalgia y tuvo un recuerdo: pensó en su abuela, una emigrante jamaiquina. “Fue una gran coincidencia, porque ese día en que yo recibí la noticia de la elección,

 era también el cumpleaños de esa señora de quien tome el nombre, esa mujer que tanto quise y que hizo miles de esfuerzos para que sus nietos y sus hijos e hijas tuvieran oportunidades en este país maravilloso”, cuenta en una entrevista con BBC Mundo realizada en abril.

Campbell se convirtió este martes en la vicepresidenta del país con la toma de posesión de Carlos Alvarado, elegido presidente en unos comicios que mostraron las profundas divisiones en torno a la religión y al matrimonio igualitario. No dudó en sumarse a la campaña para representar esas minorías de Costa Rica que “necesitan una voz”.

“Soy una afrocostarricense y creo que eso muestra que este es un país diverso y, por tanto, la diversidad tiene que manifestarse en las estructuras de poder“, sostiene. Marcó también la primera vez que una mujer de ascendencia negra es elegida para ejercer ese cargo en la región continental de América, al menos hasta donde se conoce. El nuevo gobierno, según lo planteado, estará conformado por una paridad entre hombres y mujeres, lo que en opinión de Campbell, “cambiará la fotografía de cómo se representa el poder en Costa Rica”.

El largo camino a la política

Nacida en San José en 1963, Campbell cuenta que llegó a la política como parte de su propio activismo social y como líder estudiantil. “Yo soy una afrocostarricense apasionada, estudiosa, comprometida de siempre con los temas sociales, pero creo que soy sobre todo una mujer sensible: sensible ante la vida y ante la realidad de mi país”, se describe.

Su currículo podría abarcar tres páginas: estudió Economía y Administración de Negocios, luego hizo un posgrado en Ciencias Políticas, fue consultora para programas del gobierno de su país y de Naciones Unidas, ha escrito artículos, dado charlas y conferencias, creó una organización de apoyo al empoderamiento de la mujer… También hizo música, tocó en una sinfónica juvenil e incursionó en la producción radial.

Campbell será la compañera de fórmula de Carlos Alvarado durante el próximo gobierno de Costa Rica.
“Pero por muchos años mi pasión ha sido trabajar en América Latina en diversos temas, principalmente en los vinculados con la defensa de los derechos de las mujeres, de los pueblos afrodescendientes y de las comunidades rurales”, explica.

Ha estado en el centro de la polémica en muchas ocasiones: el caso más sonado ocurrió en 2009, cuando fue duramente criticada por participar como consultora en un proyecto del gobierno que no fue licitado y se hizo al margen de los controles públicos.

Sin embargo, se le considera una de las personalidades más influyentes y respetadas de Costa Rica, y varias encuestas locales la han ubicado como la figura política con mejor aceptación en el país centroamericano. Su ruta hacia el gobierno se inició hace casi dos décadas, cuando fue una de las fundadoras del Partido Acción Ciudadana, que dirigió durante un período, y para el que también ha servido como diputada y por el que se postuló antes como candidata a la vicepresidencia y las primarias para la presidencia de la República.

De hecho, fue una de las figuras que, dentro del mismo partido, cuestionó sus estructuras durante el escándalo de corrupción conocido como el “cementazo”, que incluyó al gobierno saliente y por el que la formación política perdió gran parte del apoyo de sus bases en las pasadas elecciones.

Campbell ha ocupado varios puestos dentro del Partido Acción Ciudadana, del que fue fundadora.  Sin embargo, Campbell asegura que durante su segunda postulación el desafío no tuvo precedentes y no solo por los cuestionamientos y acusaciones con los que llegó Acción Ciudadana a las urnas.

Las elecciones



“Siempre supe que íbamos a enfrentar una campaña electoral compleja, pero nunca en el sentido que finalmente pasó, con unas discusiones sobre derechos civiles que parecían de hace 20 años”, confiesa.

Y es que el curso normal del proceso electoral sufrió un cambio inesperado en enero, cuando el dictamen de una consulta realizada a la Corte Interamericana de Derechos Humanos alteró el panorama electoral. “Las elecciones son esos momentos donde las fisuras de la sociedad aparecen. Pero eso, lejos de verlo como una barrera, puede ser un camino para avanzar como país. Y en Costa Rica, esta vez, pasó eso”, opina.

En Costa Rica, uno de los países con más amplia tradición democrática en América Latina, muchos rechazan el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Los debates no se centrarían a partir de entonces en temas más acuciantes como el creciente déficit fiscal, la criminalidad récord o la persistente pobreza.

¿El motivo? La consulta validó los matrimonios del mismo sexo para los Estados miembros de la Corte, lo que obligaría de facto al gobierno de Costa Rica a permitir este tipo de uniones. Y allí, con una población de mayoría católica y conservadora, la opinión pública se dividió, el ala más conversadora se alarmó y uno de los candidatos encontró en el fallo una puerta para entrar al sector menos tolerante de la sociedad.

En opinión de Campbell, la propuesta que hizo Acción Ciudadana de acatar la consulta “parecía por momentos demasiado revolucionaria para la sociedad costarricense”. Pero cree que ahora existe la posibilidad de debatir temas que hasta hace poco tiempo fueron tabú.  El proceso electoral que culminó colocándola a ella y a Carlos Alvarado en el gobierno mostró también un profundo cisma en la sociedad costarricense en ese sentido. “La división quedó clara. Este es un tiempo en que tendremos que volver a generar los puentes y avanzar en un nuevo pacto social“, reconoce.

“Ahora tendremos la oportunidad de debatir el tipo de sociedad que queremos. Reconociendo, eso sí, que hay una proporción nada despreciable de personas y de grupos políticos que tienen todavía una visión diferente a la nuestra“, añade. No obstante, también considera que la discusión que se generó fue fundamental.

“Lo peor que puede hacer una sociedad es no reconocer donde hay una diferencia. Aunque las mayorías se comporten de una determinada forma, el principio democrático tendrá que permitirnos que esas minorías también tengan la voz para que se manifiesten,” afirma. Por eso, reconoce que aunque las elecciones demostraron el apoyo a una nueva visión de una sociedad menos conservadora, esto no implica que los obstáculos hayan terminado con la votación.

“Yo creo que buscar consenso será la tónica de los próximos cuatro años. Se está haciendo un esfuerzo extraordinario para la organización de un gobierno nacional, donde participen representantes de diferentes partidos políticos y de alguna forma eso amarre las mayorías en la Asamblea Legislativa a puestos dentro del poder Ejecutivo. Pero esto no garantiza que se logre”, reconoce.

Pero para ella, los desafíos del nuevo gobierno no solo estarán a nivel del Parlamento.

“Este es un país donde el 20% de la población todavía no tiene resueltas sus necesidades básicas y vivimos en una sociedad donde las mujeres tenemos que enfrentar la búsqueda de los mismos derechos, la mismas oportunidades y lidiar problemas como la violencia o el pago diferenciado”, comenta. Otro de los desafíos fundamentales, dice, está vinculado con la inclusión y la religión, dos términos que se mostraron como antagonista en el último proceso electoral.

Costa Rica es un país de mayoría católica, aunque los cultos protestantes están ganando en visibilidad en los últimos años.
“Ya Costa Rica tuvo que enfrentar un debate donde estaban los temas del progreso y los derechos para todas las personas, pero también temas religiosos. Esa es una combinación que no ha llegado a buenos resultados en ningún lugar del mundo. Ahí hay un desafío fundamental”, reconoce.

En ese sentido, reveló que una de las medidas del futuro gobierno es proponer una reforma constitucional para que Costa Rica deje de ser el último país confesional de América Latina, una idea que ya había adelantado Alvarado.  “Costa Rica pese a la profundización democrática que ha vivido, sigue siendo un estado confesional, reconocido en la Constitución de la República, con el catolicismo como religión del Estado. Nosotros, como partido, habíamos analizado desde hace años la propuesta de un estado laico. Creo que evidentemente, ha llegado el momento de volver a discutirla“, afirma.

Pese a los desafíos de los próximos cuatro años, Epsy Campell se niega a aceptar que la política sea el centro de su vida. “Hacer política es solo una parte de mi día a día. Yo trato de realizarme como persona también y de contribuir en los espacios más íntimos con mi familia”, afirma. Cuenta que dedica mucho tiempo a la lectura y que su poema preferido se titula “Rotundamente negra“. Lo escribió su hermana, que es poeta y, en su opinión, es uno de los testimonios más contundentes sobre la negritud.

“Me encanta hacer ejercicio y trato de compartir lo más que puedo con la familia ampliada que también tengo: con mi mamá, con mi papá. Tengo una nieta y un nieto. Y una de las características que creo que tengo es que cocino muy rico: yo preparo la mejor sopa de mariscos caribeña que hay”, asegura. De hecho, dice que cuando piensa en el gobierno que quiere formar, trata de verlo como ese platillo que prepara los fines de semana.

“Yo creo que ese es el desafío más importante que tenemos: hacer una buena sopa. En caribeño diríamos un buen rondón, que es la posibilidad de meter todos los ingredientes: diferentes carnes, diferentes verduras, cocerlo lentamente y servirle al país el buen plato que necesita: inclusión, transparencia y oportunidades para todos y todas”.

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