Clima

*

Tormenta

20 °C
Oeste 18 km/h

youtubetwitterpinterestrssfacebook

Miércoles, 14 de Noviembre de  2018 02:50
calendario

Noviembre

13

Martes

ANTICIPO
CHILE: Se realizó el primer Encuentro Nacional de Mujeres Hinchas de Fútbol SE DIVIDE EL BLOQUE DE PICHETTO: Alperovich y Mirkin adelantaron que van a abandonar el bloque de Argentina Federal IMPUTAN A LAURA ALONSO: La fiscal Ochoa la imputó por no haber investigado el conflicto del Correo Argentino y la deuda de la familia Macri con el Estado
Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Una vieja relación tóxica entre gobiernos argentinos y el Fondo Monetario

Viernes, 09 Noviembre 2018 12:34

(adnmarcospaz // Guillermo Caviasca).-- "Los esquemas económicos impuestos por el FMI a través de sus condicionalidades son una forma de totalitarismo" afirma el autor. Historia y objetivos del organismo multilateral que retomó el control de la economía argentina.

El objetivo de este artículo es abordar brevemente la relación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) especialmente en el periodo que se inicia en 1983. Lo haremos desde una perspectiva que parte de lo económico financiero y de los institucional relacionado a ese plano, pero sin perder de vista la perspectiva geopolítica que es la intención esencial del FMI desde su creación.

 Existen una serie de antecedentes que pueden rastrearse en el periodo previo a la segunda guerra mundial en medio de la gran crisis, pero es en 1941 poco después del Ataque japonés a Pearl Harbour¹ cuando Harry White, director del departamento del tesoro, le presentó a Franklin Roosevelt una serie de propuestas destinadas crear en la posguerra un fondo de estabilización de los tipos de cambio que impidiera nuevas crisis como la vivida². Es importante señalar que la misma prehistoria de las políticas económicas tiene una fuerte concepción financiera y disciplinadora de las economías nacionales.

El FMI, como la mayoría de las instituciones globales que aún buscan regir la vida económica, política y diplomática de las naciones del mundo, es consecuencia de una serie de encuentros en que las potencias vencedoras de la Segunda guerra mundial buscaron organizar la nueva geopolítica global. Específicamente en sus aspectos económicos, los acuerdos de Bretton Woods crearon el nuevo orden económico financiero mundial. Allí participaron 44 naciones (no participó Argentina, recién firmó los acuerdo de Bretton Woods el 30 de agosto de 1956 a la caída del gobierno de Perón, ya que este presidente con cierta lógica, desconfiaba de ese tipo de ordenamientos).

 Pero la cuestión de debate en esa reunión estaba en la discusión entre John Maryland Keynes el representante Británico y el estadounidense Harry White, quien finalmente impuso su orientación, como era lógico ya que los EEUU eran la gran potencia a la salida de la guerra y como dijo Churchill no le quedaba otra que aceptar las ideas de EEUU ya que dependía de este para ganar a Alemania. De allí surgieron el Fondo Monetario Internacional, el actual Banco Mundial y la actual Organización Mundial de Comercio. Participaron los países de América latina (que seguían a rajatabla las indicaciones de EEUU) y las colonias británicas, más la URSS y China. Los futuros países del bloque socialista no ratificaron los acuerdos. De Europa occidental y oriental no participaron la mayoría ya que era aún campo de batalla, eran aliados de Alemania, o lo hicieron si peso real.

 Las ideas en disputa fueron expresadas por el secretario de estado de EEUU Cordell Hull quien decía que “precisamos de grandes mercados por todo el mundo, donde comprar y vender” (se sobreentiende abiertos) y vincular las transacciones al dólar. Mientras que Keynes, buscaba preservar el poder y autonomía británica, y bregaba por la existencia de una entidad que compensara las diferencias entre economías y pudiera crear una moneda internacional cuyo valor estaría relacionado con un pull de monedas de países fuertes.

 La estructura de poder al interior del nuevo orden económico quedó en 1944/45 determinada por los aportes a la institución clave del mismo, el Fondo Monetario Internacional. Sobre un capital total de 8800 millones de USD, a EEUU le correspondería una cuota de 2740 millones (equivalente al 31,1 %), al Reino Unido 1300 millones (14,8 %), la Unión Soviética 1200 (13,6 %), China 550 (6,3 %) y Francia 450 (5,1 %), para los cinco primeros. Lo que hace a quienes eran los mandamases del organismo, pero como dijimos la URSS denunció los acuerdos de Bretton Woods como imperialistas en 1947 y el poder en el FMI quedó con 34,23 % Estados Unidos y 14,17 % el Reino Unido (a lo que se sumaban colonias semicolonias y aliados dependientes de ambos).

 Actualmente nuevas (viejas) potencias participan (Alemania y Japón), el sistema socialista desapareció (y se incorporaron Rusia y las repúblicas de la ex URSS), y las naciones “independientes” son muchas más. Y Argentina ingresó al fondo en 1956 y se realizaron tratos con ese organismo desde el gobierno de Arturo Frondizi, aunque sólo desde la segunda parte del “Proceso de reorganización nacional” la relación con el FMI se torno “sodomita” a partir del inicio del estallido del endeudamiento salvaje.

La distribución de cuotas³ y de poder es de la siguiente forma: Los cinco países miembros accionistas más grandes del FMI —Estados Unidos 17,5% (posee poder de veto y es el único país con ese derecho), Japón 6,3%, Alemania 6,1%, Francia 5% y Reino Unido 5%— más China 3%, Rusia 2,8% y Arabia Saudita 3,3% tienen escaño propio en el Directorio (Italia pone también un 3,3% y Canadá un 3%, pero no tienen asientos permanentes). Los 16 directores ejecutivos restantes son elegidos por períodos de dos años. Existe un sistema de votos determinados por los aportes. Por ejemplo EEUU de acuerdo a su aporte tiene 371 mil votos. Brasil 30 mil y Argentina 21 mil. Las islas Palau 281 votos.

 Menem, Cavallo y Nicolás Brady.  La deuda, el FMI y el salto de 1983

Si bien la deuda fue parte de la historia de nuestra formación como nación desde el primer empréstito tomado por Bernardino Rivadavia, lo cierto es que desde la posguerra con las nuevas instituciones mundiales esta cobra un nuevo sentido para los pueblos. Y que con la transición el “neoliberalismo” se da una vuelta de tuerca que permite considerar la existencia de una nueva etapa. Decíamos que el primer gran salto de la deuda se produjo en los ochentas, fue parte/consecuencia de una transición dentro del sistema capitalista mundial. La transición desde el Estado de bienestar hacia el Estado neoliberal.

En realidad es parte de la crisis de acumulación en los países centrales acaecida hacia fines de la década de 1960 y estallada en 1973 con el aumento de los precios del petróleo y por consiguiente de la energía y los costos en los países industriales. Si entendemos como “modo de regulación” a la forma que se dan las leyes, las instituciones estatales o privadas que hacen a la vida y organización de las sociedades, para cada etapa de desarrollo del capitalismo, vemos el surgimiento de un “nuevo modo de regulación” para la etapa neoliberal, como es lógico.

Sin embargo las instituciones de Breton Woods no cambian ni en su naturaleza ni en sus objetivos, sólo que cobraron una nueva relevancia. La creación de las deudas externas descomunales en los países del tercer mundo, dio lugar a un nuevo y determinante rol del FMI en este modelo de regulación.

 La crisis de la deuda es el episodio en que los mas importantes deudores de América Latina (Brasil, México y Argentina, pero en realidad todos los países de la región y otros destacados del mundo) se encontraron en incapacidad de pagar las deudas contraídas los años recientes anteriores. Fue en 1983 y duró toda la década. En ese momento era el jefe del FMI Jaques de Larosiere.

Se hablaba en nuestros países de la idea de crear un “club de deudores” que negociara desde una posición de fuerza los 275 mil millones que debía AL y cuya insolvencia coordinada podría hacer tambalear al sistema en general. Había conciencia de que la deuda era un mecanismo no transparente y generado para crear un canal de succión de riqueza y que podía ser investigada. De hecho se hizo esta investigación en nuestro país y fue demostrada su ilegalidad. Pero el poder, la ley y la justicia son cosas disímiles.

El FMI apoyado por el resto de las instituciones globales y por las potencias opto por presionar a cada uno de los principales deudores para ofrecerles acuerdos por separado. Primero México claudicó ante una oferta del Tesoro norteamericano, luego Brasil y finalmente Argentina. La claudicación se institucionalizó con la caída del ministro Bernardo Grinspun impulsor de políticas para una negociación más firme que podía incluir confrontación, y el ascenso de Juan Vital Sorrouille un hombre del poder, fue la tónica del gobierno radical en general.

Jaques de Larosiere es Gran Oficial de la Legión de Honor de Francia, fue Director gerente del FMI entre 1978-1987, entre otros importantísimos cargos en Francia y en las instituciones globales. En setiembre de 1983 pronunció el discurso inaugural de la 38 reunión anual de gobernadores del FMI en Washington. Allí rendía cuentas sobre la intervención del organismo en la crisis mundial que en ese entonces había encontrado su salida para los países poderosos, y lo anunciaba con satisfacción.

El Día

Fotogalerías

Suscribirse a Noticias

Suscríbase a nuestro boletín de noticias para recibir un resumen todas las tardes en su casilla de correo
captcha