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Experto analiza el colapso al que nos conduce el modelo económico "macrista"

Martes, 03 Julio 2018 17:28

(adnmarcospaz//Fernando H. Azcurra).-- Las voces críticas del llamado “modelo macrista” apuntan, certeramente, a las incongruencias y desaguisados puestos en práctica por un ilustre bruto como Sturzenegger y ahora de uno sus “rateritos” mesa-dinerista de baja estofa como Caputo y sus granujas. Azcurra es un teórico económico argentino, autor de varios libros.

Su último trabajo literiario se llama Abolición del Trabajao Asalariado, en coautoría con la economista venezolana.Cobeña Luciana Madrid. Los economistas y periodistas económicos progresistas (kirchneristas o no) apuntan penetrantemente al “nightmare team” (equipo de pesadilla), no al dream-team (equipo de los sueños) de los últimos 50 años en sus notas.

En otros, hay sin embargo desconcierto porque creen advertir como inexplicable que la clase capitalista argentina no está respaldando a un miembro de su propio riñón, le estaría jugando una mala pasada ¿Por qué “si es uno de ellos y está reventando a los trabajadores”? ¿Qué estaría pasando en Argentina que el capital no está respaldando a Macri y abandona su barco aceleradamente creándole dificultades cual si se tratara de un “gobierno populista”? Veamos si hay algo de todo esto.

Resultado de imagen para Fernando Hugo Azcurra Abolición del Trabajo AsalariadoTodo el plan de Macri & Cia. es una vuelta a los 12 puntos fundamentales de la política económica Martínez de Hoz bajo la dictadura terrorista cívico-militar de 1976.

1) libertad de precios; (eliminación de controles estatales)
2) libertad cambiaria; (eliminación de regulación e intervención del B.C.)
3) libertad de comercio exterior; (Supresión de controles)
4) libertad de exportación (eliminar retenciones);
5) libertad de importar;
6) libertad de tasas de interés;
7) liberación de alquileres;
8) Eliminación de subsidios a los servicios públicos; (Gas, electricidad)
9) Eliminación subsidios al transporte público;
10) libertad de contratación; (eliminación de paritarias)
11) libertad de inversiones extranjeras; (entrada y salida irrestricta de capitales especulativos)
12) Modernización del Estado; (Achicamiento de planta: despidos. Reducción/eliminación obra pública)

Excepción hecha de la liberación de alquileres, este “modelo” es el de Macri, exactamente igual al de Martínez de Hoz, copia ya amarillenta pero “reactualizada”. ¿Por qué
hoy parece “no funcionar” como sí funcionó, al menos durante un tiempo, bajo la dictadura cívico-militar? ¿Por qué funcionó con M. de Hoz y D. Cavallo durante un
tiempo aunque luego naufragara?

La clave está en que pudo hacerlo por un tiempo porque se trataba de una dictadura cívico-militar que impuso el terrorismo de Estado, esto era lo que daba al capital financiero imperialista credibilidad, sustentabilidad, seguridad, etc. Cuando esto no pudo ser sostenido por el desgaste, desprestigio y locura del trío dictatorial que desencadenó la guerra de Malvinas contra uno de los “socios” principales de ese capital (Inglaterra), éste le soltó la mano y se restituyeron las condiciones de una recuperación electoral de la democracia burguesa argentina para, en adelante, operar sobre ella con los recursos que hoy son conocidos: presiones diplomáticas, chantajes comerciales, golpes de mercado, fuga de capitales, descontrol del tipo de cambio, sabotajes bancarios, extorsión y corrupción de funcionarios, persecución y calumnias de las empresas capitalistas de falsedades (antes llamadas Medios Masivos de Comunicación)etc.

Alfonsín y el Radicalismo sucumbieron a este plan gran capitalista sólo para dar lugar a una renovación de lo mismo bajo la inescrupulosidad infame de Menem, que se mantuvo, convertibilidad mediante, por 10 años y proseguida por un estólido De la Rua hasta la explosión social acelerada por el “blindaje” que otorgaba el inefable FMI.

La actual “dictadura civil” de Macri ya no alcanza para volver a poner en práctica el mismo plan, y apelar una vez más al FMI es como pedir clemencia al verdugo. ¿Cuál es la función real del FMI para la economía capitalista mundial y sus condiciones y exigencias para el otorgamiento de préstamos?:

1) Bajar el déficit fiscal; 2) Bajar la tasa inflacionaria; 3) Bajar salarios de la masa laboral; 4) Disminuir el “empleo estatal” (aumentar despidos); 5) Independencia operativa de la Banca Central; 6) Libre flotación del tipo de cambio; 7) Restringir la emisión monetaria nacional; 8) Tasas de interés altas; 9) Libertad de los mercados (libre empresa);
10) Eliminación de impuestos “distorsivos” (no gravar el capital).

Estas medidas “de fondo”, deberían generar una economía: sustentable; equilibrada; con credibilidad; con inversiones directas crecientes; un flujo de capital financiero; relaciones estables de los “fundamentals” y crecimiento sostenido. Pero además enfatizan que cumpliendo con las metas de un modo eficiente, es completamente seguro que las economías bajo su “monitoreo”, obtendrán los recursos en divisas para “el pago de la deuda contraída”.

Sustentabilidad, credibilidad, equilibrio, estabilidad, crecimiento pero ¿Para quienes y para qué? ¡ésta es la clave! Nadie se llame a engaño: las políticas exigidas e impuestas por el FMI no son otra cosa que la implementación de los intereses del capitalismo financiero mundial para su continuo proceso de especulación acumulativa en el centro del “sistema”: EE.UU. Gran Bretaña, Alemania, Francia y la de su área secundaria compuesto por Canadá, Holanda, Bélgica, Italia, Japón, Suiza y Austria.

Son los capitales de estos países aunados en el FMI, que funciona cual Banca Central para “países periféricos”, los que imponen sus intereses generales de acumulación y negocios sometiendo el resto del mundo a esa poderosa fuerza económica centrípeta, condenando a los pueblos a una situación de persistente (e inevitable) pobreza, hambre, desnutrición, atraso, etc. Concentración y centralización de capital en un polo mundial, pauperización y empobrecimiento crecientes en el otro polo: ¡riqueza y miseria a escala global! No tiene, en consecuencia, nada de “ayuda” hacia aquellos países y regiones que muestran “desequilibrios” en su balanza de pagos o estancamiento del PBI, etc. es precisamente lo opuesto a una ayuda. 

Y si lo fuera ¡es una ayuda para el capital financiero mundial! Al frente diario del FMI está su Ejército Burocrático de Gestión (EBG) cumpliendo órdenes como administradores de la propiedad y del capital de la burguesía financiera central (ya que no mundial en los hechos sino más bien “nacional” de los países centrales) el que establece e impone a los países deudores condiciones económicas y políticas favorables, y además seguras, para el ingreso de los flujos del capital especulativo y corporativo (holdings) del centro que faciliten la dominación-control de sus mercados y de sus gobiernos e incidir en las esferas socio-políticas corrompiendo individuos, empresas, instituciones, y la estructura jurídica toda del Estado siempre en provecho de sus planes imperiales de sojuzgamiento.

Pero lo que ahora ocurre en Argentina es lo siguiente: en condiciones de democracia parlamentaria, de partidos políticos, de movimientos sociales, y políticas asistenciales masivas, estas políticas empresariales generan un conflicto de clases en Argentina que “entorpece” el libre funcionamiento de las pretensiones de disciplinamiento social y explotación económica: los trabajadores (con burguesía sindical y todo) oponen (de hecho y de derecho) una férrea resistencia sindical y también política: la burguesía financiera local no puede someter y esclavizar a la población como antaño o como si se tratara de un rebaño servil africano o asiático de los viejos tiempos.

¡Han cambiado cosas en la sociedad en los casi ¾ de siglo transcurridos desde 1955! Y en particular luego de 12 años de expansión interna y crecimiento del consumo más recuperación de la inversión real, quedó cuestionado el “modelo” liberal financiero del FMI. Estas políticas ya no colman las expectativas de inversiones, ventas y negocios de la clase burguesa industrial y comercial interna no exportadora de producción primaria, pues esta última está en manos de holdings extranjeros, pero tampoco satisfacen a la gruesa franja de pequeños y medianos empresarios industriales, agrarios y de los servicios.

Esta enorme franja empresarial-social que aporta la mayoría del empleo y del PBI ha crecido, a los tumbos, pero ha crecido sobre todo en los 12 años del kirchnerismo y se ve acompañada por la otra enorme franja: la de los trabajadores asalariados obreros y asalariados de los servicios que en parte habían recuperado niveles de consumo por arriba de los períodos anteriores; componen, pues, un bloque social estructural que resiste y se opone tenazmente a los “viejos” planes liberal financieros del FMI y de la burguesía corporativa interna, reacciona, resiste, rechaza y se moviliza contra los mismos.

Eliminada la vía del golpismo cívico-militar a la antigua para imponerlo, el Programa económico-político Martínez de Hoz – Fernández – Cavallo – Machinea – Sturzeneger – Caputo ha quedado obsoleto, no refleja los movimientos y cambios habidos en la economía y en la política de la sociedad argentina actual. Y el recurrir al FMI lo que hace es agudizar, empeorar lo malo. Es no advertir cuál es la finalidad central de las políticas del FMI y cuál la fuerza interna del bloque social oponente.

Por esta razón y con todo énfasis hay que decir que: ¡esto no es una cuestión episódica de “mal manejo” de las herramientas de política económica!; de “errores” torpes; de “tozudez fanática” extemporánea; de teorías económicas burdas, aun cuando sin dudas hay mucho de esto y más. Pero lo anterior es lo decisivo.

En este cuadro la inestabilidad es generada por las propias políticas absurdas del macrismo y sus secuaces, las que se muestran en lo inmediato como una falta de “pericia”, de “incompetencia”, pero lo real es que el capital hace “negocios” no amigos, ni elabora planes de beneficencia. El FMI, los grandes especuladores (Goldman Sachs; Morgan, Soros, etc.) las consultoras internacionales y las que deciden el riesgo país, se rigen por tasas de rentabilidad, sobre todo de corto plazo, y por condiciones que las favorezcan; no habiéndolas, huyen de cualquier país y/o región dejando las consecuencias para las “autoridades políticas” de tales países con la obligación de “saldar puntualmente las deudas contraídas”, para poder “diseñar” nuevos planes de “estabilidad, crecimiento, empleo” para lo cual “podrán contar nuevamente con el FMI”.

No abandonaran, en este caso, a Macri, no lo asfixiaran, no le soltaran (todavía) la mano, algo le aflojaran por ahora, pero estas corridas y “volatilidades” le sirven al FMI para exigir más no para dejar de exigir o exigir menos. Ejemplo de esto es que muchos economistas super burgueses que trabajan de “gurúes” salen otra vez de su “madriguera” para hacer “sesudas recomendaciones”. Hay que leer al sempiterno Paul Volcker, “oficial superior” del Ejército burgués imperial respondiendo una pregunta en una entrevista: “¿Cree usted que la renovada relación entre Argentina y el FMI son una decisión correcta?

-Bueno, creo que es una oportunidad. Pero las dos partes deben ayudar. El respaldo del FMI no solo ayudara financieramente sino luego de la crisis puede restaurar la confianza internacional en el país y traer inversiones productivas. La ayuda debe estar respaldada por políticas adecuadas sostenidas en el tiempo. Eso traerá estabilidad y el crecimiento” ¡El cuentito de siempre! “traerá estabilidad y crecimiento”, pero para el gran capital de mi país se le olvida decir a este miserable burgués decadente.

A Volcker se le agrega otro no menos conocido grotesco “genio” de la economía burguesa como S. Hanke: "Para terminar con la pesadilla monetaria interminable de la Argentina, el Banco Central, junto con el peso, deberían desaparecer y pasar a un museo. El peso debe ser reemplazado por el dólar. La Argentina debería hacer oficialmente lo que hacen todos los argentinos en tiempos de problemas: dolarizar", remarcó Hanke —profesor en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland— en su artículo.

Y dio una dura sugerencia al Gobierno argentino: "Es hora de que el presidente Macri se enfrente a la realidad. Tiene que clavar una estaca en el corazón del gradualismo. La dolarización haría exactamente eso. Y con eso, se establecería la confianza", concluyó. Aquí habla el gran capital financiero descarnadamente: nada de moneda nacional, nada de Banca Central (para eso está la Reserva Federal de los EE.UU. y el FMI), ninguna concesión a políticas “distribucionistas”, nada de absurdas “reformas”, países como Argentina y muchos otros son “inviables”, deben pasar a formar parte de los EE.UU. o de Europa en condiciones de colonias o Estados “asociados”. ¡¡La estaca habría que clavársela a este canalla!!

Las turbulencias cambiarias y fuga de capitales podrán “calmarse” en la coyuntura; lo que no se calmará es la insistencia en el “modelo” y de los pésimos indicadores macroeconómicos principales de Argentina. Esto mantiene para el gobierno y sus políticas el riesgo de insolvencia y la caída en un nuevo default lo que aceleraría su eyección del gobierno o bien, para no precipitarse al abismo pedir un socorro al peronismo liberal de derecha y “distender” las relaciones con la burguesía sindical para tomar oxigeno y llegar al 2019. En eso parecen estar ahora Macri y sus ladrones.

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