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19 de Noviembre de 2006 Muere el dirigente sindical Saúl Ubaldini.

Lunes, 18 Noviembre 2019 21:08

19 de Noviembre de 2006 Muere el dirigente sindical Saúl Ubaldini. 

Saúl Ubaldini nació el 29 de diciembre de 1936 en el Hospital Salaberry, en el barrio de Mataderos, donde se crió en el seno de una familia humilde que encabezó su padre, Antonio Victoriano Ubaldini, que fue mozo y luego obrero del Frigorífico Lisandro de la Torre, y su madre, Carmen Guida, ama de casa y trabajadora textil.

Se recibió de técnico industrial en la E.E.T. Nº 4, fue un ferviente católico, militante peronista y fervoroso quemero. Contrajo matrimonio con Felisa Pazos y años después con Margarita Muñoz y fue padre de tres hijos varones.

Tras cumplir el servicio militar en la Marina trabajó como cadete, como aprendiz de taller mecánico y en una farmacia, hasta que a comienzo de los ’60, siguiendo los pasos de su padre ingresó en el gremio de la carne desempeñándose en los frigoríficos Lisandro de la Torre y Wilson. En esos años fue elegido delegado, comenzando así, de la mano de un gran dirigente gremial, Sebastián Borro, su ascendente carrera como gremialista. Eran los años de la resistencia obrera frente al atropello de dictaduras militares y gobiernos civiles pseudo democráticos.

Como les ocurriría a tantos otros luchadores populares, luego del golpe militar de junio de 1966 fue cesanteado. Así fue que cambió el gremio de la carne por el cervecero al conseguir, en 1969, un puesto de trabajo en una fábrica de levaduras de cerveza, la Compañía Argentina de Levaduras. Siendo todavía un dirigente cervecero apenas conocido cuando se ganó los odios del interventor militar de la CGT: leyó un mensaje público a sus compañeros presos. En 1972, se lo eligió secretario de la Federación Obrera Cervecera Argentina (FOCA), y en 1976 se convirtió en el Secretario General de la Federación de Sindicatos Cerveceros.

En 1977, en plena dictadura militar integraría junto a un grupo de compañeros sindicalistas la ‘Comisión Nacional de los 25’, agrupación de sindicatos que expresaban al núcleo más combativo contra el ‘Proceso’.

En 1978, cuando la muerte arreciaba todos los rincones de nuestra patria y muchos políticos, intelectuales y mismos sindicalistas rendían pleitesías a los señores de la muerte, Ubaldini reclamaba: “Debemos comprometer hasta la última gota de nuestra sangre para impedir que se repita otra Dictadura que, como ésta, suma al país en oprobio, miseria, hambre y dolor de perder a sus mejores hijos; y la democracia es el único medio que conocen los pueblos libres para hacer sus revoluciones en paz”.

Aquella comisión de los 25 le hizo el primer paro nacional a la dictadura el 27 de abril de 1979, cuando hacer un paro no era sólo hacer un paro. La huelga concluyó con represión y cientos de dirigentes sindicales heridos y presos.

A comienzos de 1979 Ubaldini pasó directamente de la Federación Cervecera a ocupar la secretaría general de la CGT, y al producirse la división entre la CGT ‘Azopardo’ y la CGT ‘Brasil’, optó por la segunda junto a Lorenzo Miguel, Diego Ibáñez y al ‘sector de los 25’ asumiendo la conducción de la misma en diciembre de 1980.

Ya como secretario General de la CGT Brasil, el 7 de noviembre de 1981, convocó, en el barrio de Liniers, a una marcha a la que asistieron unas 10 mil personas en reclamo de pan, paz y trabajo a San Cayetano, constituyendo la misma, la primera expresión multitudinaria de oposición al gobierno militar.

El 30 de marzo de 1982 protagonizó una jornada de lucha contra la dictadura donde hubo una durísima represión policial, estuvo detenido en el penal de Caseros. Sin embargo el 16 de diciembre de 1982 nuevamente está en la calle junto a los obreros y al pueblo argentino en otra jornada de huelga y movilización contra la dictadura genocida.
Este accionar constante contra la dictadura militar llevado adelante por Saúl Ubaldini le valió en el 2005 ser homenajeado con una medalla ‘por su aporte a la recuperación de la democracia’ por parte del Movimiento de Trabajadores para la Victoria (MTV), conducido por los diputados nacionales Edgardo Depetri y Francisco ‘Barba’ Gutiérrez.

Con la vuelta de la democracia se convirtió en el principal referente y líder opositor al gobierno de Raúl Alfonsín, en febrero del ’84 organizó una marcha a la plaza de los dos congresos para oponerse a la llamada Ley Mucci y al frente de una poderosa CGT unida realizó trece paros nacionales al gobierno radical. Su imagen, con su clásica campera de cuero negra, sería a partir de entonces familiar a todos los argentinos, aunque no en todos generaría los mismos sentimientos.

El 8 de noviembre de 1986, se normaliza la CGT tras una década de intervención y Ubaldini es elegido secretario general, cargo que desempeñará hasta 1990.

Ubaldini fue además el primer titular de la CGT que participó en una marcha en defensa de los derechos humanos hacia la Plaza de Mayo, el 6 de septiembre de 1985, para exigir el castigo de ‘los culpables del genocidio padecido por la militancia en la Argentina’.

Ante el marco de regresión económica que planteaba el Plan Austral del entonces ministro Juan Vital Sourrouille, impulsó desde la CGT como alternativa al mismo, un documento de 26 puntos, cuyo primer punto era la moratoria de la deuda externa y el segundo la exigencia de implementación de políticas de desarrollo industria, que luego sería la base de la plataforma de la fórmula Menem-Duhalde en 1989.

Su indudable poder de convocatoria es de gran importancia para los candidatos del peronismo durante su campaña electoral. Más aún, fue tal vez Ubaldini la pieza clave del triunfo del 14 de mayo de 1989. A pesar de ello, luego del triunfo, vendría la traición. Quizá ésta ya se pudo sentir en el mismo día del triunfo electoral cuando “en el hotel Presidente iba a hablar Saúl Ubaldini desde el balcón… pero no lo dejaron”.

Ese momento es considerado por algunos como sintomático de lo que sucedería días más tarde en el Congreso de la CGT del Teatro San Martín, cuando se produce una nueva fractura de la central sindical provocada esta vez desde un gobierno en teoría peronista con apoyo del sector que lideraba Luis Barrionuevo.

El 14 de noviembre del ‘ 90 se producía de su mano y en condiciones de debilidad manifiesta la primera movilización contra la política económica del gobierno liberal de Menem, se esperaba la convocatoria al primer paro nacional contra la política menemista, pero, aunque contaba con el apoyo de hombres como Mario Bornio o el ‘Barba’ Gutiérrez, el cambio de filas de la UOM y otros sindicatos importantes decretaron la derrota del sector combativo liderado por Ubaldini quien “pasó a ocupar una oscura oficina del edificio de Azopardo e Independencia. Una parábola no sólo del peronismo, sino también de la desindustrialización”.

En 1991 decide junto a varios compañeros que lo apoyan, postularse por fuera del PJ como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero es derrotado por Duhalde en forma categórica (su partido la Acción Popular por la Liberación, el obtiene el 2,2 % de los votos). En agosto de 1992 la CGT se reunifica y Ubaldini es dejado de lado. La derrota era total, no sólo en el plano político, sino también en el sindical. El gran líder sindical de ayer había sido vencido y aislado por los traidores al movimiento obrero organizado.

Sin embargo, seguirá dando la lucha política dentro ahora del PJ, (cuando un Eduardo Duhalde alejado ya por entonces del presidente Menem, comienza a rejuntar a los compañeros que se oponen al presidente), en su pretensión de que el movimiento obrero ocupe un espacio en el Congreso. Así es electo diputado nacional por Buenos Aires para el período 1997-2001 y reelecto para el período 2001-2005. Desde su banca y pagando un alto costo por su reinserción política, votará la ley de flexibilización laboral de septiembre de 1998, opacando su labor legislativa como defensor de los intereses obreros en particular y los nacionales en general, accionar que no condice con su conducta histórica y que lamentablemente se constituye en una mancha, una traición, en su extensa vida político-sindical, sólo posible tras sufrir duras derrotas. Sin embargo dos años más tarde, durante el gobierno de la Alianza, se opondrá duramente a la llamada “Ley Banelco” y a fines de 2003 presentará un proyecto de ley que reemplace a esta ley mal habida.

También se desempeñó como presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara Baja, y en su carácter de legislador y demostrando sus sentimientos de solidaridad con los hermanos cubanos integró el “Grupo Parlamentario de Amistad con Cuba”. Saúl Ubaldini fue, a su vez, vicepresidente de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), de tendencia socialdemócrata y representante argentino en la OIT.

El final de sus días lo encuentra desempeñándose como asesor en cuestiones relativas a la actividad sindical en el gabinete del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido en la presidencia Kirchner.

Falleció en la Clínica del Parque en la cual se encontraba internado desde mediados de octubre, víctima de un cáncer de pulmón, en la noche más precisamente a las 21:05, del 19 de noviembre de 2006; estaba a punto de cumplir 70 años.

Fuente: FERNANDO ARCADINI – LOS MALDITOS – TOMO IV – PÁGINA 113. Editorial Madres de Plaza de Mayo

 

Artículos Relacionados en Efemérides

  • 14 de diciembre de 1973 – Reconocimiento de la ONU sobre Puerto Rico

    En sus 400 años de dominio sobre la isla, España debió hacer frente a constantes rebeliones indígenas; al acoso de corsarios y potencias extranjeras que codiciaban Puerto Rico; a un importante movimiento autonomista y a una fuerte lucha por la independencia.
    El largo proceso emancipador emprendido en Puerto Rico encuentra su momento más significativo en Lares donde los patriotas se levantan en armas y, tras proclamar la Independencia y declarar la República, designan un Presidente Provisional; dictan una Constitución y adoptan una bandera y un himno nacional (23-IX-1896), a consecuencia de lo cual, España se vio obligada a renunciar a la facultad de modificar unilateralmente el status político de la isla y a otorgar a los
    puertorriqueños el derecho a gobernarse a sí mismos. (Carta Autonómica de 1897).
    Durante los 8 meses en que Puerto Rico se gobernó a sí mismo, se designó Jefe de Gobierno, se constituyó un Gabinete, se celebraron elecciones y se empezaron a ejercer oficialmente funciones de Gobierno Autónomo. De esta manera la nación alcanzó una personalidad jurídica propia que logró reconocimiento internacional al ser aceptada como miembro de la Unión Postal Universal.
    Esta etapa histórica se vio interrumpida con la invasión norteamericana perpetrada, el 25 de julio de 1896, a escasos 9 días de iniciadas las conversaciones tendientes a poner fin a la Guerra Hispano-Norteamericana que Estados Unidos provocase con claros propósitos expansionistas (21 de abril de 1898 a 11 de abril de 1899).
    En efecto, en lo que a Puerto Rico dice relación las ambiciones de Norteamérica obedecían tanto a razones estratégico-militares como comerciales. Para lograr sus propósitos, EE.UU. bombardeó Puerto Rico (25-V-1898) y desplegó 16.000 hombres para invadirlo. No obstante lo cual, el general Nelson Miles, a cuyo cargo estuvo la operación, afirmó en su primer discurso público que los norteamericanos habían venido a la isla a conferirle "las libres instituciones" de Norteamérica Dicho lo cual, disolvió el Gobierno puertorriqueño y clausuró el Parlamento.
    El sometimiento de una nación como Puerto Rico a otra, como Estados Unidos; de habla, religión, origen, cultura e idiosincrasia diferente no ha podido ser si no duro y dramático, sobretodo que éste último se ha valido de todo su poderío para penetrar y silenciar la cultura boricua.
    En efecto, la memoria colectiva de los puertorriqueños ha sido víctima de la acción de los norteamericanos que han reescrito la historia de la nación silenciando las luchas por la independencia; han impuesto la enseñanza de su propia historia; han obligado a usar la bandera e himno estadounidenses y han permitido la conmemoración de escasos eventos relacionados con la isla.
    A pesar de que, a la luz de los principios de Derecho Internacional, la figura del E.L.A. aparece como una ficción, ella ha resultado útil para disimular el carácter colonialista de la presencia norteamericana en Puerto Rico. En efecto, finiquitada la constitución del E.L.A., en 1953, EE.UU. solicita y obtiene de la ONU autorización para dejar de rendir el informe anual que debía evacuar sobre su colonia de Puerto Rico.
    Sin embargo, la Asamblea General de la ONU aprueba, en 1960, la resolución 1514 en pro de la libertad de todos los pueblos sometidos y crea, en 1961, el Comité Especial de Descolonización a objeto de fomentar la desaparición de las colonias existentes.
    En cumplimiento de tales fines, dicho Comité se ha pronunciado en relación a Puerto Rico: en 1967, al rechazar la petición formulada por Washington a fin de que se declarase "incompetente" para tratar el caso; en 1972, en que aprobó una resolución reconociendo el derecho inalienable a la autodeterminación e independencia que asiste al pueblo boricua y en 1973 en que, reafirmando lo anterior, solicitó a EE.UU. que se abstenga de cualesquiera medidas que impida a
    Puerto Rico el ejercicio pleno de su independencia.

  • 14 de diciembre de 1973 – Reconocimiento de la ONU sobre Puerto Rico

    En sus 400 años de dominio sobre la isla, España debió hacer frente a constantes rebeliones indígenas; al acoso de corsarios y potencias extranjeras que codiciaban Puerto Rico; a un importante movimiento autonomista y a una fuerte lucha por la independencia.
    El largo proceso emancipador emprendido en Puerto Rico encuentra su momento más significativo en Lares donde los patriotas se levantan en armas y, tras proclamar la Independencia y declarar la República, designan un Presidente Provisional; dictan una Constitución y adoptan una bandera y un himno nacional (23-IX-1896), a consecuencia de lo cual, España se vio obligada a renunciar a la facultad de modificar unilateralmente el status político de la isla y a otorgar a los
    puertorriqueños el derecho a gobernarse a sí mismos. (Carta Autonómica de 1897).
    Durante los 8 meses en que Puerto Rico se gobernó a sí mismo, se designó Jefe de Gobierno, se constituyó un Gabinete, se celebraron elecciones y se empezaron a ejercer oficialmente funciones de Gobierno Autónomo. De esta manera la nación alcanzó una personalidad jurídica propia que logró reconocimiento internacional al ser aceptada como miembro de la Unión Postal Universal.
    Esta etapa histórica se vio interrumpida con la invasión norteamericana perpetrada, el 25 de julio de 1896, a escasos 9 días de iniciadas las conversaciones tendientes a poner fin a la Guerra Hispano-Norteamericana que Estados Unidos provocase con claros propósitos expansionistas (21 de abril de 1898 a 11 de abril de 1899).
    En efecto, en lo que a Puerto Rico dice relación las ambiciones de Norteamérica obedecían tanto a razones estratégico-militares como comerciales. Para lograr sus propósitos, EE.UU. bombardeó Puerto Rico (25-V-1898) y desplegó 16.000 hombres para invadirlo. No obstante lo cual, el general Nelson Miles, a cuyo cargo estuvo la operación, afirmó en su primer discurso público que los norteamericanos habían venido a la isla a conferirle "las libres instituciones" de Norteamérica Dicho lo cual, disolvió el Gobierno puertorriqueño y clausuró el Parlamento.
    El sometimiento de una nación como Puerto Rico a otra, como Estados Unidos; de habla, religión, origen, cultura e idiosincrasia diferente no ha podido ser si no duro y dramático, sobretodo que éste último se ha valido de todo su poderío para penetrar y silenciar la cultura boricua.
    En efecto, la memoria colectiva de los puertorriqueños ha sido víctima de la acción de los norteamericanos que han reescrito la historia de la nación silenciando las luchas por la independencia; han impuesto la enseñanza de su propia historia; han obligado a usar la bandera e himno estadounidenses y han permitido la conmemoración de escasos eventos relacionados con la isla.
    A pesar de que, a la luz de los principios de Derecho Internacional, la figura del E.L.A. aparece como una ficción, ella ha resultado útil para disimular el carácter colonialista de la presencia norteamericana en Puerto Rico. En efecto, finiquitada la constitución del E.L.A., en 1953, EE.UU. solicita y obtiene de la ONU autorización para dejar de rendir el informe anual que debía evacuar sobre su colonia de Puerto Rico.
    Sin embargo, la Asamblea General de la ONU aprueba, en 1960, la resolución 1514 en pro de la libertad de todos los pueblos sometidos y crea, en 1961, el Comité Especial de Descolonización a objeto de fomentar la desaparición de las colonias existentes.
    En cumplimiento de tales fines, dicho Comité se ha pronunciado en relación a Puerto Rico: en 1967, al rechazar la petición formulada por Washington a fin de que se declarase "incompetente" para tratar el caso; en 1972, en que aprobó una resolución reconociendo el derecho inalienable a la autodeterminación e independencia que asiste al pueblo boricua y en 1973 en que, reafirmando lo anterior, solicitó a EE.UU. que se abstenga de cualesquiera medidas que impida a
    Puerto Rico el ejercicio pleno de su independencia.

  • 13 de diciembre de 1976 – La Masacre de Margarita Belén

    Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la tortura y fusilamiento de 22 presos políticos, en su mayoría militantes de la Juventud Peronista, ultimados en un operativo conjunto del Ejército Argentino (ilegales desde el golpe de Estado: constitucionalmente eran "bandas armadas") y la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco.
    El fusilamiento se disfrazó, como era común en la práctica de la época, de un tiroteo fortuito acaecido durante un intento de huida de los prisioneros. El caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por el entonces presidente Carlos Menem.
    Se ha supuesto que las medidas, ordenadas por el entonces coronel Cristino Nicolaides, a la sazón jefe de la Séptima Brigada de Infantería, se tomaron como represalia del ataque efectuado el 5 de octubre de 1975 por un grupo armado no identificado contra la sede del Regimiento 29 de Formosa, produciendo un fuerte golpe a las fuerzas de seguridad.
    El domingo 12 de diciembre de 1976, siete militantes de la Juventud Peronista detenidos legalmente e incomunicados en la Unidad Penitenciaria 7 de la ciudad de Resistencia fueron retirados de sus celdas, con el pretexto de su traslado a la cárcel de máxima seguridad de Formosa. Fueron trasladados en transportes militares a la alcaidía de Resistencia; el ex-diputado de la Unión Cívica Radical Víctor Marchesini, también preso en la alcaidía, informaría luego que fueron torturados en el comedor del establecimiento, antes de ser aislados en celdas individuales. Pocos días antes, otros detenidos habían llegado a la Brigada de Investigaciones de Resistencia y luego a la alcaidía, trasladados desde otras cárceles de la provincia de Misiones, a los que se sometió al mismo tratamiento.
    De acuerdo a testimonios presentados ante la CONADEP, los encargados de la tortura pertenecían al Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército al mando del entonces teniente coronel Armando Hornos; los acompañaban agentes de la brigada de investigaciones de la policía del Chaco. Durante la noche, se presentó una comisión militar, que presentó órdenes de traslado para retirar a los detenidos; éstos fueron entregados, y transportados en dos camiones militares, custodiados por un patrullero de la policía del Chaco, hasta un descampado vecino a la localidad de Margarita Belén.
    La versión oficial de los hechos indicó que la columna que trasladaba a los detenidos había sido atacada en la ruta nacional 11, y que en el combate subsiguiente tres de los presos fueron muertos, mientras que los restantes huyeron. Sin embargo, la investigación realizada por la CONADEP demostró, en base a informes proporcionados por un miembro de la policía chaqueña, Eduardo Ruiz Villasuso, que los presos no estaban en condiciones de huir; uno de ellos, Carlos Zamudio, había recibido días antes la visita de su esposa, que confirmó en declaraciones que no podía caminar siquiera por las torturas recibidas, mucho menos huir. De acuerdo a los escritos de Ruiz Villasuso, las mujeres fueron violadas, tres de los presos varones fueron castrados, y todos ellos torturados en el camino. Al llegar a Margarita Belén, fueron colocados en varios vehículos y fusilados. Los cadáveres de diez de los muertos fueron llevados al cementerio de Resistencia, y allí enterrados en tumbas cuya apertura se había ordenado el día anterior.
    El episodio se incluyó como caso 678 en la causa 13 abierta contra la junta militar. La Cámara Federal de Buenos Aires halló responsable de homicidio agravado por alevosía a Jorge Rafael Videla, y sentenció que la versión oficial carecía de verosimilitud, indicando que los detenidos "fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunciara". Las Cámaras Federales de Rosario y Paraná habían citado a declarar por la misma causa a Nicolaides, a Leopoldo Fortunato Galtieri y al jefe de la policía santafesina, Wenceslao Ceniquel, todos ellos hallados culpables.
    Transcurridos treinta y cinco años de los fusilamientos, diez de la reapertura de la causa judicial, luego de escuchar a más de 120 testigos, en 60 audiencias orales y públicas, la lectura de la parte resolutiva de la sentencia llevó menos de 30 minutos para escuchar la condena a cadena perpetua a ocho militares, sentencia del Tribunal Oral Federal de Resistencia, Capital de la Provincia del Chaco, el 16 de mayo del presente año. Gladys Yunes, presidenta del Tribunal, leyó la condena a cadena perpetua contra Athos Rennes, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Germán Riquelme, Jorge Carnero Sabol, Ricardo Reyes, Ricardo Losito (ya había sido condenado a 25 años en la causa por el ex Regimiento de Infantería 9, en Corrientes) y José Luis Patetta (también condenado a 25 años, pero en la causa Caballero que investigó la represión ilegal en el Departamento de Policía de Chaco). En cambio, fue absuelto Luis Alfredo Chas, por falta de pruebas

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