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Desaparición y asesinato del padre Tiberio Fernández Mafla

Lunes, 16 Abril 2018 12:20

17 de abril, recordamos al sacerdote Tiberio Fernández Mafla

La desaparición y asesinato del padre Tiberio Fernández Mafla el 17 de abril de 1990 fue el momento más aciago de los vividos por la población de Trujillo durante los días de la masacre.
Fue la culminación momentánea de una seguidilla de crímenes —hoy, jurídicamente llamados “Hechos centrales de la masacre de Trujillo”— iniciados a finales de marzo de ese año por una alianza regional y temporal entre el Ejército, la Policía, paramilitares y narcotraficantes, supuestamente como acciones contrainsurgentes, que también sirvieron para perpetrar asesinatos de “limpieza social” y de testigos y para apropiarse de tierras y del control político del municipio.
El padre Tiberio había trabajado formando líderes comunitarios en la Universidad Campesina de Buga, hoy Fundación Instituto Mayor Campesino, y había cursado en Israel una especialización en cooperativismo. Después de estudiar en la Universidad Javeriana y en seminarios, y de ser párroco en Tuluá y en Andalucía —municipios colindantes— llegó a la parroquia de Trujillo en 1985.
Tenía 42 años de edad. Allí comenzó a alentar a los trujillenses para que se unieran en torno a lo que llamó Empresas Comunitarias, unidades de producción dirigidas por campesinos: panaderías, ebanisterías, tiendas, cerrajerías, cultivos de mora, de lulo, de café, entre otros. A finales de 1989, el padre Tiberio había conseguido préstamos para 20 de estos emprendimientos.
El proceso se desarrollaba en medio de numerosos asesinatos selectivos no sólo en Trujillo, también en Rio Frío, Bolívar, el Dovio, Toro y municipios cercanos del centro y norte del Valle.
A Tiberio, lo secuestraron y lo descuartizaron vivo después de ver cómo era descuartizada su sobrina, para luego arrojar sus restos al río Cauca.
Entre 1989 y 1991 fueron masacrados más de 300 campesinos en el valle de Trujillo. Más de trescientas víctimas del Terrorismo de Estado aliado a los negocios del narcotráfico colombiano.

17 de abril, recordamos al sacerdote Tiberio Fernández Mafla

La desaparición y asesinato del padre Tiberio Fernández Mafla el 17 de abril de 1990 fue el momento más aciago de los vividos por la población de Trujillo durante los días de la masacre.
Fue la culminación momentánea de una seguidilla de crímenes —hoy, jurídicamente llamados “Hechos centrales de la masacre de Trujillo”— iniciados a finales de marzo de ese año por una alianza regional y temporal entre el Ejército, la Policía, paramilitares y narcotraficantes, supuestamente como acciones contrainsurgentes, que también sirvieron para perpetrar asesinatos de “limpieza social” y de testigos y para apropiarse de tierras y del control político del municipio.
El padre Tiberio había trabajado formando líderes comunitarios en la Universidad Campesina de Buga, hoy Fundación Instituto Mayor Campesino, y había cursado en Israel una especialización en cooperativismo. Después de estudiar en la Universidad Javeriana y en seminarios, y de ser párroco en Tuluá y en Andalucía —municipios colindantes— llegó a la parroquia de Trujillo en 1985.
Tenía 42 años de edad. Allí comenzó a alentar a los trujillenses para que se unieran en torno a lo que llamó Empresas Comunitarias, unidades de producción dirigidas por campesinos: panaderías, ebanisterías, tiendas, cerrajerías, cultivos de mora, de lulo, de café, entre otros. A finales de 1989, el padre Tiberio había conseguido préstamos para 20 de estos emprendimientos.
El proceso se desarrollaba en medio de numerosos asesinatos selectivos no sólo en Trujillo, también en Rio Frío, Bolívar, el Dovio, Toro y municipios cercanos del centro y norte del Valle.
A Tiberio, lo secuestraron y lo descuartizaron vivo después de ver cómo era descuartizada su sobrina, para luego arrojar sus restos al río Cauca.
Entre 1989 y 1991 fueron masacrados más de 300 campesinos en el valle de Trujillo. Más de trescientas víctimas del Terrorismo de Estado aliado a los negocios del narcotráfico colombiano.

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